Las confesiones de Jorge Herralde: “Bolaño era un auténtico genio”

 

Por Javier García

Culto La Tercera

Llega a librerías chilenas Un día en la vida de un editor, las memorias del fundador de Anagrama, donde cuenta cómo le dio forma al catálogo creado en 1969, que publicó las obras de la generación Beat, el dream team británico, así como al autor de Los detectives salvajes.

Era un treintañero cuando formó una de las editoriales independientes más atrevidas de Europa, en abril de 1969. Hoy Jorge Herralde tiene 83 años y el sello Anagrama le sigue perteneciendo casi de manera simbólica, luego de que en 2010 vendió la editorial al grupo italiano Feltrinelli. Desde hace dos años, la directora editorial de Anagrama es Silvia Sesé.

Sin embargo, Jorge Herralde, nacido en Barcelona en 1935, es prácticamente una institución en el mundo literario de Hispanoamérica: hizo de su catálogo un emblema de la literatura de calidad, innovadora, provocativa y elegante, repartida en más de 4 mil títulos y 16 colecciones.

“Este editor se despierta en general a las nueve y media. Aunque casi nunca apago la luz antes de las tres o las cuatro de la madrugada. Ya en pie lectura más o menos rápida de dos periódicos y en Anagrama alrededor de las diez y media”, escribe Jorge Herralde sobre su histórica rutina, en Un día en la vida de un editor, libro recién llegado a librerías locales por la colección Biblioteca de la Memoria, de editorial Anagrama.

Un día en la vida de un editor, de Herralde.

El sello llevaría por nombre Crítica y el deseo de su dueño era publicar ensayos y obras de no ficción. Uno de los primeros libros editados fue Conversaciones con Levi-Strauss, Foucault y Lacan, de Paolo Caruso. Un año después de comenzar, la editorial llevaba 15 títulos publicados.

“Aquella era una época en la que prácticamente todas las editoriales eran independientes por definición (…) Ahora publicamos 100 títulos anuales, 75 en edición normal y 25 en bolsillo”, apunta Herralde quien, en estos últimos meses, ha ofrecido decenas de entrevistas por el medio siglo de vida de Anagrama.

Los autores chilenos publicados por el sello español son José Donoso, Pedro Lemebel, Patricio Fernández, Alejandro Zambra y Alejandra Costamagna. Además de Roberto Bolaño, quien debutó en el catálogo con Estrella distante, en 1996. Dos años después ganaría el Premio Herralde con Los detectives salvajes.

Presentación en sociedad

Los primeros años de la editorial se desarrollaron en la dictadura de Francisco Franco. La censura era una operación cotidiana. “El procedimiento habitual en aquellos tiempos consistía en presentar los manuscritos originales, o libros extranjeros sin traducir, a la llamada ‘consulta voluntaria’. El Ministerio autorizaba la publicación, la ‘desaconsejaba’ (eufemismo utilizado para la prohibición) o suministraba una lista de pasajes a suprimir. Entre 1968 y 1969 me ‘desaconsejaron’ 39 títulos”, apunta Herralde en sus memorias, donde recorre trayectoria, su vínculo con los autores, para finalizar con una galería de fotos memorables: Herralde con Vila-Matas y Bolaño. Herralde con Julian Barnes y Kazuo Ishiguro. Herralde con Bret Easton Ellis. Herralde con Patricia Highsmith.

Había finalizado la dictadura de Franco en España. A pesar de ello persistía la censura. “Entre noviembre de 1975 y enero de 1976 nos secuestraron nada menos que cinco libros”, comenta Herralde y enumera los títulos: “Chile bajo Pinochet, de Claude Katz, Fragmentos de un discurso libertario, de Max Abel, Debate sobre los consejos de fábrica, de Antonio Gramsci y Amadeo Bordiga, La oposición obrera, de Alexandra Kolontái y Jean-Luc Godard y el grupo Dziga-Vertov: un nuevo cine político”.

Comenzando la década de los 80, llegaron para Anagrama nuevos desafíos. Ese año nació la colección Panorama de Narrativas, dedicada a voces contemporáneas internacionales. Los tres primeros títulos fueron de Jane Bowles, Ruggero Guarini y Grace Paley. Luego llegaron nombres como la novelista Patricia Highsmith.

Al año siguiente, en 1981, se sumó al catálogo una joya venida de Norteamérica. “Publicamos La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, de historia bien conocida, que tras un despegue perfectamente descriptible, después del verano se convirtió en un bestseller y luego en un longseller que no cesa”, cuenta el editor catalán que ha trabajado codo a codo en el sello junto a su mujer, la traductora Lali Gubern.

Más tarde aterrizó en la lengua española la armada británica. “Con El placer del viajero, una novela veneciana, inquietante y macabra, de Ian McEwan, hace su entrada en la colección el bautizado ‘British Dream Team’, en aquel entonces, el 82, un puñado de brillantes jóvenes autores con obras apenas publicadas”. Luego vinieron las obras de Martin Amis, Julian Barnes, Kazuo Ishiguro, Hanif Kureishi y Graham Swift “y fueron aclamados por la crítica y por los lectores, e inmediatamente después también en América Latina”.

En 1988 Herralde conoció en un viaje a Nueva York al escritor Kurt Vonnegut. “Horas antes de tomar el avión, fue en el restaurante del famoso Hotel Algonquin. Tras cordialísimos saludos nos sentamos, empezamos a beber, y de entre las barbas de Vonnegut –de quien había publicado de una tacada Matadero cincoDios le bendigaMr. Rosewater y Madre noche– empezaron a salir historias inesperadas y entrecortadas, acompañadas de sonoras carcajadas”.

En el libro de casi 500 páginas, hay más anécdotas y el recuerdo de los amigos. Sobre el escritor chileno Roberto Bolaño, fallecido en 2003, Herralde apunta: “Bolaño ha sido una revolución. Revelación y revolución, pero no solo en España, sino en todo el mundo, especialmente en un mercado tan poco propicio como el norteamericano. En Estados Unidos casi no hay un escritor menor de cincuenta años que no lo tenga como modelo, ejemplo o estímulo (…) Ha sido uno de los mejores lectores que he conocido. Un auténtico genio”.

Respecto de los nuevos autores, destaca a Alejandro Zambra: “Zambra me ha llenado de satisfacción. Autor de tres novelas breves, muy singulares y excelentes. Otro caso es el de Juan Pablo Villalobos, un autor mexicano que vivía en Barcelona, desconocido en México y España”.

Publicado en Culto La Tercera el 18 de mayo, 2019.